Arranquemos


Arranco este proyecto de redacción gracias al empuje que me dio Silvia. Empecé escribir hace algunos días. Vuelvo de leer lo que había escrito y… uuf. Da vergüenza ajena. Parece que el tema trató de mis quejas. Que tenía sueño. Que estaba harto y fatigado. Lamentaba la falta de esperanza que tuviera con respecto a que mis habilidades mejoraran en el futuro. Muchas quejas, muy poca autoestima. Se ve poco valor en las quejas. No quiero ser quejica. Pero… dicho esto, las quejas importan a cierto extenso. A lo mejor fue razonable empezar con las quejas para ir más allá de ellas. Como se limpian las telarañas antes de pintar la pared.

Limpiemos las telarañas juntos.

Leía el periódico español "El País" esta mañana, cuando me topé con un titular que me llamó la atención. Pues, vale decir, uno entre los muchos horrorosos. En la sección dedicada a la cultura, apareció un artículo sobre el Instituto Cervantes. Dado que me estoy preparando para presentar el DELE, era lógico que me enterara lo que pasaba con el Instituto.

Hubo una importante reunión en la sede de dicho instituto, en la que se reunieron los altos cargados del Instituto, el presidente del gobierno español actual, hasta los reyes mismos: Felipe VI y Letizia. Fue una foto de estos máximos de la cultura española que se puso debajo del titular “El director del Instituto Cervantes lamenta la 'prepotencia' con la que Trump ha tratado a los hispanohablantes.” Oh!, a pesar de ser un titular muy fuerte, salió aún peor por los protagonistas de la foto. La pareja de los dos es — en términos diplomáticos — desafortunada. No cabe duda de que alguien en el cuerpo diplomático norteamericano les va a poner una queja a sus homólogos españoles. Si estuviéramos buscando un ejemplo de una mala pareja política, ésta sería lo mejor. O, la peor. Cualquiera.

Regresando al titular. El director del Instituto tildaba en contra de lo que le parecía el menosprecio hacia el idioma castellano por parte de La Casa Blanca. La raíz del malestar del director se basó en la desaparición de la web de La Casa Blanca en español. No fue sin querer. Lo mismo tuvo lugar en 2017, a los principios de la primera administración del Payaso. Dado que Trump contó con un importante número de votantes de herencia latina, quitar la página web en español de la Casa Blanca le quedó al director un poco incrédulo. Al director, yo le diría — ¡hombre¡ ¿Qué esperabas? Es un abusón y ha sido así siempre. Un guepardo no cambia las manchas. No se puede identificar un ejemplecito en el que Trump hubiera mostrado respeto al idioma español ni a los colectivos que lo hablaban.

Continuando…

El Instituto Cervantes, los reyes, y el gobierno español replicaron no sólo a la página desaparecida. Sino que no les valdría la pena llamar a todos ellos a la misma sala. Replicaron de verdad al desprecio hacia el idioma que se ha surgido en general desde hace poco. A lo mejor, ya sabías de los comentarios que hizo un director francés? El que produjo la película “Emilia Pérez?” Tuvo la excelente idea de sumirse en la mierda al pronunciar que la lengua española les correspondía a los pobres y a los migrantes. Si este señor fuera un desconocido o de poco talento, seríamos capaz de ignorarle; pero no lo es. Se ha nominado su película en una cantidad de premios Oscar. El foco brilla; puede deslumbrar. Solo Dios sabe lo que estaba pensando o en qué talante experimentaba al decir semejantes pendejadas a un periodista.

A lo que los asistentes de la reunión en Madrid se tuvieron que enfrentar iba mucho más allá de unos comentarios de un par de bobos. Uno es el presidente del país. El otro lleva mucho respeto por su arte. Sus calumnias se nos emitieron a todo el mundo en todas partes. Estés donde estés, no te puedes escapar del hecho de que el menosprecio a lo hispano anda suelto y tiene su raíz en los despachos más influyentes. Pero, soy optimista.

Hace TRES PINCHES DÍAS… el Payaso logró algo histórico. Un sismo social a que nadie le esperaba: unir a los canadienses en contra de los Estados Unidos. En una cuestión de días antes del 3 de febrero, fecha en la que Washington le iba a poner aranceles del 25% contra productos canadienses, se vio una unidad nacional a lo largo del territorio norteño (disculpas a mis hermanos de la frontera sur). Raro era que los canadienses se exteriorizaran su identidad nacional. Muy orgullosos están los de la bandera hoja de arce, pero no levantan la voz. No reclaman la atención de los demás. Creo que esa época ha muerto. Este fracaso de diplomacia me recordó al refrán mexicano — "Pobre México: tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos." La historia nos proporciona ejemplos a borbotones de la desconfianza y la mala fe actual que existen entre nuestros países. Sospecho que mis hermanos del Gran Norte Blanco están pensando igual de su posición vis a vis con su vecino al sur.  Si los canadienses se despertaran al intrínseco valor de su pueblo y le dieran a Washington que se vayan al carajo, sería Estados Unidos el perdedor. Se encontraría rodeado no de débiles sin capacidad de defenderse sino de dos sociedades con el poder de negar a los gringos su arrogancia no merecida.

Fin. 

Palabras claves: el talante, deslumbrarse, el celo, la prepotencia, exteriorizar, sumirse, serenar, en abusón, la pesadumbre, anhelar.

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